La radiación de los tejidos tumorales es una práctica que permite muy buenos resultados en la terapia del cáncer.
En algunos pacientes irradiados, después de un período variable de tiempo, pueden aparecer efectos secundarios a la radiación, que se expresan como heridas crónicas en la piel, sangramientos :ej de vejiga y/o recto; lesiones de mucosas, de médula espinal o de otros órganos.
Los tejidos sanos irradiado, durante el tratamiento de tumores, cambian su estructura y se transforman en tejidos con menos vasos sanguíneos, menos células e hipóxicos ( menos oxígeno), se los denomina tejidos de las 3 H (hipocelular, hipovascular, hipóxico), estas características hacen que estos tejidos sean menos vitales, resistentes y pierdan la posibilidad de auto repararse, presentando daño estructural, sin mediar traumatismos.
Ejemplo:
Paciente de 55 años es irradiado hace 10 años por un Ca testicular.
Desde hace 3 años presenta una herida dorsal de evolución progresiva, que compromete la piel y el celular subcutáneos hasta la estructura ósea de la columna vertebral que puede observarse además de un gran deterioro de la vitalidad de la piel dorsal.
El paciente consultó a diversos médicos especialistas sin que ninguno le diera una efectiva solución
La única forma de poder recuperar la vitalidad de los tejidos irradiados es con la oxigenación hiperbárica (OHB), técnica que induce a la neovascularización, síntesis de colágeno, induce aumento de la celularidad, creación de tejido y curación de heridas crónicas
El efecto de la medicina hiperbárica se puede observar en la secuencia fotográfica
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